DOOPLER BY CHRISTIAN SCHOELER

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PAINTINGS / CHRISTIAN SCHOELER
ORIGINAL PHOTOGRAPHY / ARMANDO FREZZE, FEDERICO CARAM
TEXT/ LUCIANO CIOFFI
TRANSLATOR / EZEQUIEL COELI
FOR DOOPLER MAGAZINE

“Grew up in a rural area on the outskirts of Düsseldorf. I was slim, almost androgynous and, until I was 17, I looked like a little girl. At some point I decided to shave my head and play football but, to be honest, it didn’t really work. Growing up in a small town in Germany in the late 90’s was neither easy nor fun”.

It happens sometimes that, just by chance, we bump into someone we admire for what he/she does, but whom we do not really know. At that point, if we look closely, we realize that the person spits while speaking or does not smell like we thought he/she would; perhaps because the gap between that other one and this one helped create a certain kind of beatification that made us think of him/her as a great entelechy.

“Crecí en una zona rural a las afueras de Düsseldorf. Era delgado, casi andrógino, y hasta mis 17 años parecía una niña. En algún momento decidí afeitarme la cabeza y jugar al fútbol, pero para ser honesto,  no funcionó realmente. Crecer en un pueblo alemán a finales de los años 90 no fue ni fácil ni divertido”

En ocasiones sucede que cuando por una de esas causalidades nos cruzamos con alguien a quien admiramos sólo por lo que hace, más no le conocemos en profundidad -y le vemos de cerca- advertimos que escupe al hablar o no huele como esperamos, quizá porque la distancia que media entre ese otro y este uno, contribuye a una especie de beatificación que nos lleva a convertirle en una gran entelequia.

 

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The gap becomes enormous if the other lives in Germany, is one of the promises of contemporary art, and has been chosen to leave his mark on Vuitton’s latest collection; in the same way that many other great artists, like Murakami, Sprouse or Prince, did before.

However, Scholer says not to feel connected to any scene; he describes himself as a bird and says his paintings have helped him develop a strong sense of awareness of the vulnerability and transience of his own body.

This time, he let go his imagination and, not only did he share with us his view of the world, but also painted for Doopler. We could not be happier.

La brecha se vuelve ingente si ese otro además vive en Alemania, es una de las promesas del arte contemporáneo y el elegido para dejar su marca en la última colección Vuitton como antes lo hicieran artistas de la talla de Murakami, Sprouse o Prince.

Pero Scholer expresa no sentirse vinculado a ninguna escena, se autodefine como un pájaro y afirma haber desarrollado a través de sus pinturas una marcada consciencia de la vulnerabilidad y fugacidad de su propio cuerpo.

En esta oportunidad abrió las puertas de su imaginario y no sólo nos regaló su forma de ver el mundo sino que además pintó para Doopler. Nosotros, felices.

 

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